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Política, poder y cultura digital Edición 014 · septiembre 2026
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México septiembre 1, 2026 10 min

¿Es Peña Nieto Judío? ¿Se abrió la puerta en su sexenio al sionismo y al espionaje?

Una fotografía de Peña Nieto en una boda judía reabre preguntas sobre sus vínculos con empresarios israelíes y el uso de Pegasus por autoridades mexicanas.

En las imágenes, el expresidente mexicano aparece utilizando una kipá y sentado cerca del empresario israelí Avishai Neriah.

¿Quién es Avishai Neriah?

Avishai Neriah es un empresario israelí que durante años funcionó como intermediario entre compañías de Israel y dependencias del Gobierno mexicano. En 2014, durante la administración de Peña Nieto, fue nombrado cónsul honorario de México en Haifa.

Su cercanía con el expresidente no comenzó en la boda de Portofino. En septiembre de 2016 apareció junto a Peña Nieto durante el viaje del mandatario mexicano a Israel para asistir al funeral de Estado de Shimon Peres. La fotografía fue difundida por la propia Presidencia de la República.

El nombre de Neriah cobró mayor relevancia en julio de 2025, cuando el periódico económico israelí TheMarker publicó una investigación basada en documentos de una disputa comercial entre él y su antiguo socio Uri Ansbacher.

Según el reportaje, ambos empresarios habrían destinado hasta 25 millones de dólares a una “inversión conjunta” relacionada con una “personalidad de alto rango” del Gobierno mexicano. Los documentos no escriben directamente el nombre de Peña Nieto, pero hablan del “N electo” en 2012, de su mandato y del cambio de administración ocurrido en diciembre de 2018. A partir de esas referencias, TheMarker identificó a la persona como Enrique Peña Nieto.

El reportaje sostiene que Neriah era quien tenía acceso directo al presidente y que la relación permitió a los empresarios llegar a funcionarios de alto nivel y obtener contratos gubernamentales. Entre los negocios mencionados se encuentran sistemas penitenciarios, drones, uniformes, equipo militar y la comercialización de Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group.

Sin embargo, los documentos no explican exactamente cómo fueron utilizados los 25 millones de dólares, quién recibió cada pago ni qué contrato específico habría sido entregado como contraprestación. Una fuente consultada por el periódico israelí sostuvo que parte del dinero pudo utilizarse para financiar gastos políticos de la campaña presidencial de 2012, pero esto no ha sido acreditado judicialmente.

Peña Nieto calificó la publicación como “totalmente falsa” y aseguró que se trataba de una insinuación sin sustento. NSO Group también respondió que no conocía los hechos descritos y que éstos no necesariamente estaban relacionados con la empresa o sus empleados.

En julio de 2025, la Fiscalía General de la República anunció la apertura de una carpeta de investigación y dijo que solicitaría información a las autoridades israelíes. Hasta ahora no existe una sentencia que demuestre que Peña Nieto recibió ese dinero.

Entonces, ¿Peña Nieto es judío?

No existe información pública confiable que permita afirmar que Enrique Peña Nieto sea judío o que se haya convertido al judaísmo.

Utilizar una kipá durante una ceremonia judía puede ser una señal de respeto hacia las costumbres religiosas del evento. No constituye una prueba de conversión, pertenencia religiosa o adhesión política al Estado de Israel.

Tampoco debe confundirse judaísmo con sionismo. El judaísmo es una religión y una identidad cultural e histórica; el sionismo es un movimiento político surgido a finales del siglo XIX alrededor del establecimiento y posterior defensa de un hogar nacional judío en Palestina y, después de 1948, del Estado de Israel.

No todos los judíos son sionistas y existen personas no judías que apoyan al sionismo. Por eso, presentar una boda, una kipá o la religión de Neriah como evidencia de una conspiración política sería incorrecto y convertiría una investigación sobre contratos públicos en una especulación sobre identidades religiosas.

La pregunta periodística no debe ser qué religión practica Peña Nieto, sino qué relación mantuvo con los empresarios que obtuvieron acceso, influencia y contratos durante su gobierno.

¿Peña Nieto abrió la puerta al sionismo en México?

No en un sentido histórico. Pero sí es cuestionable muchas de las decisiones tomadas, los contratos “públicos” otorgados y el dinero recibido como presunto soborno.

México e Israel establecieron relaciones diplomáticas el 1 de julio de 1952. En abril de 2000, durante el gobierno de Ernesto Zedillo, firmaron un Tratado de Libre Comercio que entró en vigor en julio de ese mismo año. La relación política, comercial y tecnológica entre ambos países ya existía varias décadas antes de que Peña Nieto llegara a la Presidencia.

Tampoco es preciso describir todos los acuerdos con Israel como una expansión del “sionismo”. Los Estados pueden cooperar en comercio, agricultura, agua, defensa o tecnología sin que cada convenio represente la adopción de una ideología.

Lo que sí puede afirmarse es que durante el sexenio de Peña Nieto se profundizó la relación de México con el Gobierno israelí y con empresas de ese país, especialmente en tecnología, seguridad y ciberseguridad.

Shimon Peres llega acompañado por empresas de ciberseguridad

El primer encuentro relevante ocurrió en noviembre de 2013, cuando el presidente israelí Shimon Peres realizó una visita de Estado a México.

Peres fue recibido por Peña Nieto en Los Pinos, participó en una reunión de delegaciones y una cena de Estado, acudió a una sesión solemne del Senado y encabezó el Foro Estratégico de Negocios México-Israel. También asistió a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde Israel era el país invitado.

La visita tuvo un fuerte componente empresarial. Peres llegó acompañado por representantes de aproximadamente 80 empresas israelíes relacionadas con seguridad, ciberseguridad, comunicaciones, agua, energía y tecnología.

Los acuerdos anunciados públicamente estuvieron relacionados con administración del agua, recuperación de acuíferos, educación, investigación, financiamiento de exportaciones y cooperación empresarial. No se publicó ningún convenio que mencionara a Pegasus, NSO Group, Avishai Neriah o Uri Ansbacher.

La presencia de compañías de ciberseguridad es un antecedente relevante, pero no prueba que Pegasus se negociara durante esa visita.

El segundo encuentro con Peres

El 26 de octubre de 2015, Peña Nieto volvió a encontrarse con Shimon Peres durante la Cumbre de Negocios de Guadalajara. Para entonces, Peres ya era expresidente de Israel.

El político israelí impartió la conferencia “La lucha por la paz en el mundo actual”, dentro de un foro dedicado a la innovación y al desarrollo económico. Después del evento público, Peña y Peres sostuvieron una reunión privada sobre la cual la Presidencia no difundió información detallada.

Para ese momento, la PGR ya había contratado Pegasus y comenzaban los intentos de infección contra integrantes de la sociedad civil. Pero no existe documentación pública que relacione aquella reunión con el programa espía.

El funeral de Peres y la presencia de Neriah

En septiembre de 2016, Peña Nieto viajó a Jerusalén para asistir al funeral de Shimon Peres. En Israel conversó brevemente con el presidente Reuven Rivlin y con el primer ministro Benjamín Netanyahu.

Durante ese viaje fue fotografiado junto a Avishai Neriah, quien entonces era cónsul honorario de México en Haifa. La imagen demuestra que existía contacto entre ambos, pero no permite establecer por sí misma la naturaleza de sus negocios o responsabilidades.

Lo relevante es que el reportaje de TheMarker identifica posteriormente a Neriah como el empresario que presuntamente proporcionaba acceso directo a Peña Nieto. La fotografía de 2016 y la aparición de ambos en Portofino en 2026 muestran una relación que sobrevivió al final del sexenio. No prueban un soborno, pero sí contradicen la idea de que se tratara de dos personas completamente ajenas.

Netanyahu visita México en medio del escándalo Pegasus

El tercer encuentro de alto nivel ocurrió en septiembre de 2017, cuando Benjamín Netanyahu realizó la primera visita de un jefe de Gobierno israelí a México.

Netanyahu fue recibido por Peña Nieto en Los Pinos. Participó en encuentros empresariales y en el foro “México-Israel: Rediseñando la Estrategia Económica Bilateral”. Ambos gobiernos hablaron sobre comercio, inversión, modernización del Tratado de Libre Comercio, capacitación de personal mexicano y cooperación en ciberseguridad.

Los instrumentos firmados públicamente se relacionaron con servicios aéreos, uso pacífico del espacio exterior y cooperación internacional en áreas como agua, agricultura, innovación y emprendimiento. Ninguno fue presentado como un contrato de Pegasus.

Pero la fecha resulta políticamente significativa.

El 19 de junio de 2017, apenas tres meses antes de la visita, Citizen Lab había revelado que más de 76 mensajes con enlaces asociados a la infraestructura de NSO Group fueron enviados a periodistas, abogados, defensores de derechos humanos y al hijo menor de edad de Carmen Aristegui. Los ataques ocurrieron principalmente entre enero de 2015 y agosto de 2016 y coincidieron con investigaciones sobre corrupción y violaciones de derechos humanos.

Es decir, Peña Nieto y Netanyahu anunciaron una mayor cooperación en ciberseguridad cuando el escándalo por el abuso de una herramienta israelí ya era de conocimiento público.

Esta contradicción es un cuestionamiento periodístico legítimo. Sin embargo, no existe evidencia pública de que Netanyahu negociara personalmente Pegasus, ordenara su venta a México o utilizara aquella visita para proteger a NSO Group.

Pegasus llegó antes, pero se expandió con Peña

Peña Nieto tampoco fue el primer presidente mexicano bajo cuyo gobierno se adquirió Pegasus.

La Red en Defensa de los Derechos Digitales documentó que la Secretaría de la Defensa Nacional suscribió cinco contratos entre marzo de 2011 y marzo de 2012, durante la administración de Felipe Calderón, relacionados con la adquisición del sistema y la construcción de un centro de monitoreo.

No obstante, durante el sexenio de Peña las adquisiciones se extendieron a otras instituciones:

  • En octubre de 2014, la PGR firmó con Grupo Tech Bull un contrato de 32 millones de dólares que permitía realizar hasta 500 intervenciones simultáneas.
  • En 2015 se pagaron aproximadamente 145 millones de pesos para ampliar las capacidades del sistema.
  • En mayo de 2016, el CISEN contrató Pegasus por 203 millones de pesos.
  • Las licencias y servicios fueron actualizados o renovados durante 2016 y 2017.
  • Entre 2015 y 2018, la Sedena celebró por lo menos 23 contratos con empresas pertenecientes al entramado de intermediarios relacionado con Pegasus y NSO Group.

En 2022, la propia FGR informó que investigaba la adquisición realizada por la PGR por 456.8 millones de pesos. La Fiscalía sostuvo que el contrato carecía de justificación, había evadido la licitación pública y podía involucrar delitos como peculado, fraude equiparado y asociación delictuosa.

La respuesta

¿Es Peña Nieto judío? No existe evidencia pública de que lo sea. Una kipá y su asistencia a una boda judía no demuestran una conversión religiosa ni una identidad política.

¿Abrió su gobierno la puerta de México al sionismo? Tampoco, pero cuestionable. Las relaciones diplomáticas y comerciales con Israel existían desde décadas antes. Presentar toda cooperación con Israel como “sionismo” impide identificar a los verdaderos actores, contratos y responsabilidades.

¿Se profundizó durante su sexenio la cooperación con Israel y con empresas israelíes de seguridad? Sí.

Lo comprobable es que durante el sexenio de Peña se profundizó la cooperación tecnológica y de seguridad con Israel al mismo tiempo que instituciones mexicanas empleaban Pegasus de manera presuntamente ilegal.

Su gobierno no introdujo originalmente Pegasus en México, pero sí extendió su adquisición a diferentes dependencias, renovó licencias y permitió que funcionara una red de intermediarios privados. Durante esos mismos años, el sistema fue utilizado para intentar infectar los teléfonos de periodistas, activistas, científicos, investigadores del caso Ayotzinapa y familiares de las víctimas.

Los encuentros con Peres y Netanyahu demuestran un acercamiento diplomático, económico y tecnológico. La relación con Avishai Neriah y Uri Ansbacher abre una línea diferente: la posible utilización de contactos personales para acceder al Gobierno y obtener contratos.

Hasta ahora no existe una sentencia que compruebe que Peña Nieto recibió 25 millones de dólares. Pero el arbitraje revelado en Israel, los contratos gubernamentales, el nombramiento diplomático de Neriah, las fotografías de 2016 y la nueva aparición de ambos en 2026 justifican que la relación sea investigada.

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