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Política, poder y cultura digital Edición 014 · octubre 2026
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México octubre 14, 2026 3 min

La Paradoja de Jalisco. El pueblo pide agua a su gobierno, la recibe como instrumento de represión.

El pueblo pide agua a su gobierno, la recibe como instrumento de represión.

Elaborado por: Osvaldo Vázquez Cuevas

Jalisco ha sido noticia nacional desde el 10 de octubre, una crisis hídrica extrema ha dado un golpe de realidad a su gobernador, el emecista Pablo Lemus Navarro, cuya gestión ya lleva dos años. Agua contaminada, de colores café y negro, con residuos y heces fecales es lo que obtienen los habitantes de la zona metropolitana de Guadalajara, cuya población se encuentra en 5.5 millones de habitantes. No es un tema menor.

Pareciera que la agenda del agua podía esperar a criterio del gobernador, puesto que después de haber gastado miles de millones en una “renovación” de la glorieta de la minerva, en conciertos para la Copa del Mundo y en la polémica compra de Cybertrucks Tesla, quedó clara la prioridad para el gasto del gobierno de Jalisco. Sin embargo, derivado de las presiones sociales, Lemus tuvo que dar respuesta a la demanda del derecho humano al vital líquido. A modo de imposición y para resignación de la población afectada, Lemus declaró que el agua limpia saldrá del grifo hasta marzo del 2027, es decir, en seis meses. Evidentemente, la población desaprobó la noticia y la crisis comenzaba a aumentar, Lemus señalaba como responsable al Gobierno de México, hasta que la presidenta Sheinbaum afirmó en su conferencia matutina que ya había dado el “sí” para apoyar a Jalisco con los proyectos hidráulicos que urgen en la zona.

Después, Lemus, en un medio de comunicación ironizó burlándose de la gente que subía videos a redes sociales manifestando su indignación; “¿Cómo subes un olor a redes sociales?” afirmó entre carcajadas en una entrevista de radio en el ITESO. ¡Fuera Lemus! ¡Queremos Agua! Eran las consignas del pasado domingo 11 de octubre que resonaban fuerte afuera de Casa Jalisco, la residencia oficial del gobernador.

La paradoja: En una manifestación pacifica para exigir el derecho humano al agua limpia, se respondió utilizando pipas de agua potable como instrumento de represión en contra del pueblo. ¡Agua en respuesta represora! La acción que pinta de cuerpo entero al cinismo del gobierno de Jalisco.

El lunes 12 de octubre la Presidenta Sheinbaum exigió a Jalisco aclarar los abusos que la policía estatal encabezó contra su pueblo, Lemus (para variar) culpó a los manifestantes y se “solidarizó” con el cuerpo de policía, que para él, era la “víctima” de los acontecimientos.

La presión no tardó en ser mayor aún, el 13 de octubre, Lemus tuvo que dejar ir a los presos que ilegalmente detuvo su policía. ¿Y el agua? ¿Para cuándo? La exigencia y la pregunta siguen ahí, y en una democracia es indispensable garantizar el derecho a la libre manifestación, libre asociación y libertad de prensa.

Cosa que no se garantiza en Jalisco, “la nueva política” resultó ser muy experta de los agravios que el PRI montaba en los 70´s. Esta realidad no es muy lejana de la de los demás estados del país. Aguascalientes, por ejemplo, ha privatizado el agua, dado servicios deficientes, politizando y polarizando su uso, cobrando excesivamente a su población.

México debe estar atento y no quitar los ojos de encima al caso de Jalisco.

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