
Si tu número celular termina en 2 y no lo vinculaste con tu CURP e identificación oficial antes del 15 de septiembre, la suspensión no cayó del cielo. Hubo plazo, avisos y un procedimiento disponible. Ignorarlo por flojera y después presentarse como víctima del sistema no es resistencia civil: es no hacer un trámite.
La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones aclaró que la suspensión será gradual y puede tardar hasta 72 horas. Tampoco significa perder definitivamente el número: la línea se reactiva después de completar el registro, incluso si ya fue inhabilitada. Así que Alfedo´camate pofavop´.

Ahora bien, registrar el teléfono tampoco exige confiar ciegamente. Vincular cada línea con una identidad crea una base de datos sensible y obliga al Gobierno y a las compañías a explicar quién tendrá acceso, cómo se protegerá la información y qué ocurrirá si existe una filtración.
Pero de ahí a asegurar que el Gobierno escuchará todas las llamadas, leerá mensajes o controlará cada movimiento hay un salto sin pruebas. La vigilancia merece escrutinio; el terror conspirativo no sustituye los hechos.
El debate responsable no está entre “me valió registrarme” y “ya vivimos bajo control total”. Está en cumplir una obligación mientras exigimos seguridad, límites y rendición de cuentas sobre nuestros datos.
El siguiente corte será el 30 de septiembre para las líneas terminadas en 3.
Fuentes: Portal oficial de registro, El Universal, La Jornada